El instituto “Nuevo Amanecer”, de
propiedad de nuestra entrevistada, fue el primer instrumento donde el sector
femenino del Norte integrado pudo obtener una profesión vocacional. En los
albores de la transformación del villorrio de San Ramón de la Víbora hasta
llegar hoy a lo que es Montero, una de las capitales provinciales más dinámicas
del país, hubo una suma de esfuerzos y voluntades orientadas a ese objetivo.
